
Pero la verdad es que también me exijo mucho a mi misma, sobre todo si se trata de algo serio. No permito que nadie se arrime al lado de la mediocridad si estás estudiando una carrera tan delicada o si estás produciendo algo que quieres que sea importante y significativo.
Simplemente no acepto menos de lo que yo doy, y no por ínfulas de “retribución”, sino porque no me parece justo con lo que haces. Las cosas necesitan estar hechas con amor y toda tu dedicación, porque solo así se puede hacer algo bueno.
Y la verdad no creo que exista otra manera de hacerlo si no es estudiando. Ya sea formando parte del sistema educativo, o por tu cuenta -leyendo, observando, practicando-. Una persona que no se dedique en nada es un imbécil y no merece mi atención.
Tengo pensamientos de Hitler dentro de mi, y quieren salir.